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blog temático dedicado al arte contemporáneo


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Exteriores e interiores

 

Como se ha dicho antes, son muchos los artistas que escogen utilizar el tema de la casa como sujeto principal de sus creaciones.A veces la atención se centra en el exterior, apenas a un paso de puertas cerradas, que hacen impenetrable la intimidad de las casas, a veces se muestran los interiores, donde se puede observar la disposición de los objetos, o la relación privada que los habitantes guardan con estos.

Adalberto Ortiz, Sunlit Suburban House

Adalberto Ortiz, Sunlit Suburban House

Son casas y edificios aislados los de Adalberto Ortiz, las ventanas son pocas y siempre cerradas, como las puertas, que de todas formas rara vez son incluidas en el encuadre de las pinturas, como para subrayar la incomunicabilidad entre interior y exterior. No importa lo que pasa adentro, las casas podrían ser tranquilamente siluetas de un decorado cinematográfico y los únicos eventos de los que son protagonistas, son los cambiamientos ambientales de luz y clima y la vibración de paletas cromáticas perfectas, que parecen robadas al mundo publicitario.

Abelardo Morell, View Outside Florence with Bookcase

Abelardo Morell, View Outside Florence with Bookcase

La fusión entre interior y exterior es total en las fotos de Abelardo Morell, que oscureciendo por completo una habitación y practicando un pequeño agujero en correspondencia de una ventana, realiza la magia de transformar una habitación entera en cámara oscura. A través del pequeño agujero, junto a la luz entra el paisaje que está afuera. Superponiéndose a paredes y muebles, se convierte en una proyección onírica del mundo interior del habitante quien, asomado a la ventana, mientras admira el paisaje alrededor, es consciente de la existencia de la habitación a sus espaldas.

Lauret Chehere, La grande illusion

Lauret Chehere, La grande illusion

El fotógrafo Laurent Chehere con sus casas voladoras da voz  a las zonas más humildes de París. Las suyas son casas dotadas de memoria y todas cuentan una historia, verdadera o fantasiosa no importa, porque el propósito del artista es de hacer revivir el espíritu romántico de la vieja París y dar nueva vida a las casas de barrios como Ménilmontant y Belleville.

Do Ho Suh, Perfect home II

Do Ho Suh, Perfect home II

También el artista coreano Do Ho Suh trabaja el tema de la memoria, en este caso la suya. Su interés de hecho se centra en el proceso que convierte una casa en recuerdo cuando nos mudamos a otros lugares, para empezar una nueva vida. Sus instalaciones, en escala real, son casas de tul y nylon transparentes, completas del más menudo detalle, que en cuanto memorias son portátiles. Desmontadas y dobladas no ocupan más que el espacio de una maleta.

Matthias Weischer, Living room

Matthias Weischer, Living room

Matthias Weischer centra su atención en los interiores, lugares que son posibles solo en la fantasía, donde coexisten elementos tridimensionales y bidimensionales, llenos de elementos abstractos que nada tienen que ver con la descripción objetiva del ambiente. Cada objeto trata de imponer a los otros su propio orden, exprime un significado, tiene un rol, exactamente como los objetos de los que nos rodeamos en nuestras casas, hablan de nosotros.

Monica Dixon, Scapes series, Interior 6

Monica Dixon, Scapes series, Interior 6

Los interiores desnudos de Monica Dixon, provistos solo de los elementos estructurales, corresponden perfectamente con los exteriores esenciales y solitarios de sus casas americanas, que parecen suspendidas a la espera de poder participar de la vida de unos hipotéticos y potenciales inquilinos

John Kobeck, Isolation

John Kobeck, Isolation

El fotógrafo John Kobeck retrata interiores habitados por personajes aislados y extrañados del mundo exterior. Las habitaciones, confortables y provistas de los muebles adecuados, parecen acogedoras prisiones, donde las angustias de los protagonistas quedan ocultas a la esfera pública y justamente por eso se hacen más agudas y apremiantes.

Gregory Crewdson

Gregory Crewdson

También Gregory Crewdson con sus fotografías, minuciosamente puestas en escena y resultantes de complexos montajes digitales, subraya ambientes domésticos viciados por obsesiones personales y estados de ánimo alucinados. También sus personajes, como si estuviesen atrapados en finas telarañas, parecen incapaces de reaccionar a la soledad de sus mundos cinematográficos y surrealistas.

 

 

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Casa

Cada uno tiene un lugar al que llama casa, ya sea proyección mental de un estado de ánimo feliz provocado por las cosas conocidas, o lugar físico y real. La casa de la infancia, agrandada por el recuerdo y dotada de rincones misteriosos y secretos, que luego de adulto uno ya no es uno capaz de encontrar, o el lugar donde se vive, que ofrece amparo y protección, donde se encuentra intimidad y descaso, donde ocurre la vida privada con sus rituales y sus libertades.

Si desde los tiempos de los hombres de las cuevas las paredes físicas han tenido una función de ocultamiento y protección, desde el punto de vista abstracto la casa puede entenderse como imagen de la psique. En estos mismos términos se expresaba C.G. Jung, al hablar de un sueño en el que se le apareció una casa desconocida, la cual, afirmaba, representaba la condición en la que se encontraba su consciencia. Hacía entonces coincidir la sala de estar y la planta principal con la parte consciente de su psique, mientras que el sótano representaba lo inconsciente.

Adoptando este enfoque es fácil encontrar esas similitudes entre ser humano y casa, que hacen universalmente reconocibles ciertas metáforas. El altillo como lugar de los recuerdos y la memoria, las ventanas como ojos abiertos sobre el mundo exterior, la habitación donde nos reunimos con las personas amadas como corazón, y así siguiendo.

No es raro entonces que cinema, literatura y artes plásticas hayan hecho gran uso de esta simbología, aprovechando su poder evocativo de sensaciones y estados de ánimo.

Dejando a un lado su valor alegórico, es un hecho que la apariencia de una casa deja deducir mucho de la personalidad de su habitante. La elección y la disposición de los muebles, la decoración, los objetos que se encuentran en ella, el orden y el desorden, son indicativos de ciertas características personales. La casa es también identidad y sentido de pertenencia, su aspecto habla del mundo exclusivo que define cada individuo.

La representación de una casa puede contar situaciones particulares, historias privadas y mínimas, o hacerse espejo de la manera de vivir de una sociedad. La casa puede ser unidad de medida para determinar la dimensión del mundo, con las diferencias que en distintas latitudes hablan de diversidad cultural, o con los detalles que marcan el progreso tecnológico y del tiempo.

En la representación visiva de la idea de casa, cada aspecto se vuelve fundamental en cuanto elemento significativo y proprio de la experiencia humana. No solo las referencias simbólicas a la idea de nido, familia y bienestar tienen cabida, también la ausencia, el abandono o los interiores vacíos evocan sensaciones comunes y compartidos por la mayor parte de los observadores.

Cuando se habla de casa, en el fondo, se entra en un terreno familiar e íntimo, reconocible por todos, y que justamente por eso permite llevar a la luz los impulsos y las emociones más profundos.

Monica Dixon, Open-closed spaces

Monica Dixon, Open-closed spaces

 

Karen Knorr, Flight to Freedom, India Song Series


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Bestiario contemporáneo

El Hombre siempre ha manifestado su interés por el mundo animal representándolo. No hay periodo de la historia del arte en el que no se pueda encontrar la presencia animal entre los sujetos recurrentes de las artes plásticas.

La artista Marta Klonowska escoge como modelo precisamente aquellas obras de los grandes maestros del pasado donde aparecen animales domésticos, para reproducirlos en esculturas de vidrio. La belleza y el valor del material escogido, hablan de la función mágica que estas comparsas animales desempeñan, son talismanes benéficos que invisten de luz propicia a sus acompañantes humanos.

También la fotógrafa Karen Knorr elige representar el reino animal en función de su relación con el ser humano, concretamente representa su rol simbólico en la tradición y en los mitos, fotografiando animales que, por ser ideas, habitan espacios destinados al hombre.

En el plano simbólico se mueven también JenMarie Zeleznak, quien con sus retratos de animales expresa su mundo interior, y la escultora Beth Cavener Stichter, quien utiliza los animales para representar los instintos primitivos que se esconden en lo más hondo del ánimo humano y que, a la espera de manifestarse, son a veces visibles en los gestos inconscientes.

El uso constante de sujetos animales en el arte, responde también a la necesidad de fijar a través de imágenes, lo que nos fascina por su belleza y por su alteridad, por ese halo de misterio que no somos capaces de sondear hasta el fondo.

Sobretodo hoy, cuando a menudo la única aproximación al mundo animal posible está constituida por una dimensión doméstica y desnaturalizada, a veces reducida a una reclusión humillante, el recurso al animal como sujeto artístico se vuelve celebración de aquella condición salvaje  y autentica que se ha perdido.

Se crea así un bestiario fantástico, hecho de simbologías e imágenes icónicas lejanas de la realidad lagrimosa y mísera de los animales que conocemos de cerca, rehenes y comercializados en circos y parques zoológicos.

Louise McNaught, con profunda admiración, representa sus animales con los colores iridiscentes del status divino, mezcla detalles naturalistas y colores neón para mostrar la luz interior de sus creaturas mágicas.

Deborah Simon por su parte trata de revelar todo misterio, recreando animales que, dotados de un detalle anatómico propio de la práctica de los museos de ciencias naturales, subrayan la manía occidental de catalogar y etiquetar cada cosa, inútil para entender la verdadera esencia del mundo.

El fotógrafo Koen Demuynck, con gran maestría en el trabajo de edición, crea imágenes surrealistas de gran impacto, se trata de cúmulos de animales que, despojados de su dimensión natural, de su espacio y de su autonomía del hombre, se apilan como objetos usados.

El artista Michael McConnell, por último, a través de sus pinturas, nos recuerda la inocencia y la vulnerabilidad de los animales. Son imágenes que reflejan también las ansias personales del artista y que nos hacen sentir incomodos, porque ponen en evidencia la arrogancia de ciertos comportamientos humanos.

Tiffany Bozic, Eator Be Eaten


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De manual

Siete artistas que se inspiran en el mundo natural, reproduciéndolo en sus obras con escrúpulo botánico.

Precisión en los detalles y verosimilitud son las características que hacen pensar en un muestreo de especímenes, una división por especie como respuesta a la necesidad de control y dominio que tanto nos distingue. Catalogar e inventariar para comprender, para excluir la posibilidad del misterio y de la sorpresa, para obviar a la subversión de un mundo independiente del ser humano.

El artista malayo Chris Chong Chan Fui, va más allá y utiliza toda la pericia del botánico para seccionar flores de plástico, naturaleza inofensiva creada para ser un sustituto creíble y maleable, únicamente distinguible de la real en los detalles que sirven para el ensamblaje (los pequeños foros en los pétalos utilizados para unir las corolas, las secciones de los tallos componibles, los pistilos con polen incrustado). En la misma dirección se mueve Yedda Morrison, quien en sus fotografías retrata composiciones formadas con plantas sintéticas. Paraísos artificiales que, perdida la caducidad del elemento natural, se vuelven eternos.

Zadok Ben David crea jardines portátiles a partir de pequeñas esculturas de acero, que reproducen el perfil de ilustraciones botánicas en estilo victoriano. Son diminutas siluetas negras que ocultan colores brillantes en la parte posterior.

Menos detallado, pero todavía referido a especies reconocibles, es el trabajo de Melissa Haslam, quien pone en escena una relación íntima y cotidiana con una naturaleza dócil y resignada.

J.S.Weis, por lo contrario, se interesa por el lado más salvaje y auténtico de la naturaleza, representándolo con explosiones de colores y formas que hacen referencia a su vitalidad, al lado mágico y misterioso, donde reside la última salvación posible para el hombre.

Simbolista e íntima es la visión de Tiffany Bozic que, a través de composiciones de plantas y animales que parecen haberse formado espontáneamente, habla del mundo interior. Llamados a cumplir un rol simbólico, los elementos naturales cuentan historias de lucha y de éxito, tramas de las que está hecha la vida  misma y que se refieren también a la historia personal de la artista.

El canadiense Zachari Logan utiliza la misma precisión en el detalle ilustrado y un lenguaje simbólico afín, para hablar de una identidad masculina y autorreferencial, él mismo es de hecho el único sujeto de sus propias creaciones.

 


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Flora y Fauna

La Naturaleza es la cuna de nuestro saber. Desde siempre todo lo que el hombre sabe lo ha aprendido de la observación directa del elemento natural, tanto desde el punto de vista de la realidad concreta como hipotética. Cada conjetura, por muy fantasiosa que sea, se fórmula según los mismos principios observados en la naturaleza, tal vez invertidos, mezclados o privados de lógica, pero siempre retomados de la realidad.

No es difícil de comprobar, con un breve ejercicio mental, como nadie sea capaz de imaginar un color que no ha visto con anterioridad. De manera análoga se puede decir que, debido a los limites creativos del ser humano, todo lo que es imaginado no puede ser otra cosa que una reelaboración de lo que es real.

¿Cuantos monstros y alienígenas del mundo literario y cinematográfico nos recuerdan sospechosamente a alguna especie rara, captada por las cámaras de National Geographic? ¿Y qué fácil es encontrar semejanzas entre ciertos antílopes africanos y las creaturas inventadas para habitar los abismos infernales?

La naturaleza nos sirve de modelo, la utilizamos continuamente para inventar nuevas formas y para alimentar nuestra fantasía, nos ofrece inspiración.

Esta estrecha dependencia entre naturaleza e imaginación implica también un estrecho vínculo entre naturaleza y producción artística. Son muchísimos los artistas que recurren al elemento natural como medio de expresión, ya sea para crear nuevos mundos o para parafrasear el mundo en el que estamos, utilizando el mismo aspecto simbólico del que están repletas mitologías y leyendas, que a partir del mundo concreto encuentran explicación a lo metafísico.

Animales y plantas, además de fenómenos observables, son portadores de los significados que el hombre se ha preocupado de asignarles, son realidad y metáfora al mismo tiempo y se convierten en forma que sirve para representar lo que no es visible.

Reproducir la naturaleza, sea en la forma que sea, es tratar de explicar algo del mundo, es externar lo interior, es apropiarse de la realidad, entenderla.

Si se echa un vistazo atrás en el tiempo, abarcando lo que a creatividad se refiere, la representación de la naturaleza siempre ha tenido un lugar relevante, solo por citar algún ejemplo, se la recuerde como el espejo del ánimo atormentado e inquieto de los románticos, o el inagotable motivo de decoración modernista y aún como inspiración continúa para simbolistas y surrealistas.

Hoy más que nunca, entre los que utilizan la naturaleza como sujeto de la propia creación, hay cierto ánimo de reivindicación, una voluntad de reasignarle algo del espacio que le ha sido usurpado, de resarcirla.

En vilo entre una actitud de denuncia hacia nuestra propia irresponsabilidad y la melancolía por una inocencia perdida, nacen representaciones de una naturaleza domesticada y nostálgica, encasillada como un espécimen botánico, o alienada y fantasiosa, como si su lugar fuera solo el de otros  mundos, salvaje y autentica sólo en una especie de extraño sueño.

Dibujo de Zachari Green

Zachari Logan, Green Man